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Escrito por Omar A. Parada
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Como cualquier relación de ayuda que trate lo humano, el coaching necesita una reflexión ética e implica que el coach adopte reglas deontológicas muy claras, para proteger los intereses de sus clientes.

Teniendo como referencia los códigos deontológicos ya existentes en el campo médico y psicoterapéutico, sólo hace falta añadirles un cierto número de principios fundamentales. Esos principios son:

  • El respeto a los derechos, la libertad y los valores del cliente; prohibiendo cualquier abuso de influencia y dejándole tomar con libertad sus decisiones.
  • La competencia profesional basada en una formación teórica y práctica de calidad y que es objeto de continuos perfeccionamientos; por otra parte, el compromiso de mantener un marco de supervisión y control de su práctica por parte de un tercero cualificado.
  • El deber de informar al cliente si el coach reconoce que ha alcanzado sus límites o que la intervención supera su ámbito de competencias.
  • Responsabilidad por parte del coach para no transferir sus problemas personales al cliente, evitando así crear una falsa representación de cualidades, experiencias o competencias. El coach no debe implicarse en la relación más de lo necesario para el proceso de coaching, así se evitarán confusiones o conflictos más allá de los definidos en el marco contractual del coaching.
  • El respeto a una confidencialidad que prohíbe la comunicación de informaciones a un tercero sin el acuerdo del cliente.
  • En el caso frecuente del contrato tripartito, en el que el coach tiene dos clientes (la persona y la institución), hay que garantizar un mínimo de semejanza en los objetivos de ambas partes, para actuar en el sentido del interés del sistema en su conjunto y clarificar los modos de información (por ejemplo: rendimiento de cuentas del trabajo sólo al cliente, a la institución o a ambos con el acuerdo del primero).
  • Un deber de respeto y no interferencia del coach en los usos y prácticas de la sociedad cliente.
  • Una obligación moral para el coach de no aceptar o retirarse de la misión si el marco contractual o relacional impuesto no suscribe las reglas deontológicas que se hayan fijado, o se sitúan fuera del marco legal o reglamentario.

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